Con este texto comenzaba una oración de la mañana en un colegio religioso, a niños y niñas de 12 años, para conmemorar el día de la Madre:
"¿Por qué lloras, mamá?", le pregunté cuando era niño a mi madre.- "Porque soy mujer", me contestó.- "Pero yo no entiendo", le dije. Mi madre se inclinó hacia mí y abrazándome me dijo: - "Y nunca lo entenderás".Más tarde le pregunté a mi padre: - "¿Por qué mamá llora a veces sin ningún motivo?". - "Todas las mujeres lloran siempre sin ningún motivo", es todo lo que mi padre supo contestarme. Un día, convertido ya en hombre, me arrodillé y le pregunté a Dios: - "¿Señor, por qué lloran tan fácilmente las mujeres?" Y Dios me dijo: “Cuando hice a la mujer, quería que fuera algo especial. Hice sus hombros bastante fuertes como para cargar el peso del mundo entero, pero a la vez tan suaves que diera gusto reposar la cabeza cansada en ellos. Le di esa fortaleza interior que le permite seguir adelante y cuidar a su familia aun en tiempo de enfermedad y de fatiga, y sin quejarse cuando otros se rinden. Le di la sensibilidad capaz de amar a un niño en cualquier circunstancia, aun cuando su niño le haya dado muchos sufrimientos. Le di fuerza suficiente para que pudiera perdonar las faltas de su esposo y, contra todo pronóstico, esperase siempre en poder cuidar de su corazón. Y le di lágrimas. Lágrimas de las de verdad, las que brotan de ella siempre que su ser necesita expresarse más allá de las palabras. Esa es su única debilidad, las lágrimas. Con ellas la mujer pide perdón por los errores y la dureza de corazón del resto de la humanidad."
Ahora entiendo por qué lloraba mi madre, y le doy gracias a Dios por haber creado a la mujer. Le doy gracias a Dios por mi madre... por su sensibilidad, por su fortaleza, por su capacidad de ser fieles a pesar de los olvidos de los que aman."
Preguntémosnos:
¿Queremos un Dios que crea seres humanos para que sufran?
¿Es el Dios cristiano un dios que quiere el sufrimiento de las mujeres?
¿Deben las mujeres someterne al mal que hacen otros, porque para eso fueron creadas?
¿Son las mujeres las únicas que tienen la misión de cuidar y soportar el sufrimiento de los otros?
¿Es posible que tras esta visión esté el interés de los varones en deshacerse de las responsabilidades y compromisos y justificarlo a través de Dios y de las mujeres?
¿Qué futuro le espera a una niña de 12 años que escucha ésto de Dios y de su propio futuro?
Estas y muchas más son preguntas que quedan sin resolver en la enseñanza religiosa actual, que perjudican alas futuras mujeres y que las hacen reducir su futuro a un modelo de mujer sumisa. Junto a ello, usamos a Dios para justificar esta realidad. Se impone una reforma ¡ya!

