Hoy conmemoramos el día internacional de la mujer trabajadora. El 8 de marzo de 1857 las obreras de una fábrica textil de Nueva York se declararon en huelga reivindicando unas jornadas dignas de trabajo frente a la explotación que sufrían y un salario adecuado. La manifestación fue reprimida por la policía de forma violenta. Lo mismo se produjo en 1909 en otra fábrica textil estadounidense, y en 1912, en el que surge el movimiento conocido como Pan y Rosas, reivindicando un salario digno y unas mejores condiciones de vida para las mujeres.
Nosotras, mujeres y creyentes, activas en nuestra Iglesia, pero explotadas e infravaloradas, deseamos, pedimos y trabajamos por una Iglesia en el que se reconozca la participación y la voz de las mujeres que construyen de forma callada (por que no queda otra solución), el Reino de Dios.
¡FELIZ 8 DE MARZO A TODAS AQUELLAS QUE SENTIS QUE EL CRISTIANISMO PUEDE LIBERAR A LAS MUJERES DE SUS YUGOS Y OPRESIONES!
¡FELIZ 8 DE MARZO A TODAS!